May 18, 2021

17 de Mayo - 1 minuto

Pude elegir, entre escribir antes de las 00:00 o lavarme los dientes junto a mi sobrina. Pude irme a la pieza, pero en vez fui a buscar un parche para su herida. Pude decirle que no usara mi toalla, pero ella me preguntó amablemente si no me molestaba y le dije que no había problema.

Ya acostada, pude hacerme la dormida y que se fuera, pero en vez le dije que podía pasar. Cuando vio la computadora me preguntó qué hacía, no me resultó invasivo y le dije que escribía. Me preguntó qué escribía, y le dije que cosas que pensaba, que me gustaría hablar, del mundo o cosas que quiero hacer. Me preguntó si podía escribir y le pasé la computadora, con dificultad pero muy emocionada escribió un par de palabras, una incluso mal escrita, pero no me importó, le dije cómo cambiar de color la letra, el diseño, el fondo, cómo seleccionar una palabra. Me dijo que sentía que era una pérdida de tiempo (para mí, como que ella estaba perdiendo mi tiempo) y le dije que no, que me parecía genial que quisiera aprender a escribir en el teclado.

Las últimas palabras antes de irse a dormir, fueron sobre la emoción de pedir la notebook para jugar y escribir en la "nex", no sé si quiso decir net de netbook o qué exactamente, pero me alegró verla entusiasmada.

Pude elegir estudiar inglés, dormir, ver mi teléfono, pero decidí ser amable, dedicarle parte de mi tiempo, decirle de alguna forma que ella sí existe, que vale algo, que es importante y que merece tanto la atención como el respeto.

De hecho ella vino a buscarme para lavarse los dientes. Es gracioso y adorable al mismo tiempo, todo empezó una noche que ella no se quería lavar y le dije bromeando, con tono gracioso, que "mejor no se lavara, así yo le iba a ganar", entonces corrió para ganarme, las primeras veces fueron así, con el tiempo pasó de una competencia de ganar a una competencia amistosa, y luego a lavarnos los dientes juntas.

Vino y si bien yo aún no planeaba cepillarme, pero, ¿cómo podría decirle que no?, tiene otras tías, tiene otras personas, pero aún así ella me dijo a mí.

Si tan sólo... Las cosas fueran más fáciles.

Siempre tengo el mismo dilema, los defectos y problemas me hacen sentir que mejor me alejo de una persona, es decir, bueno, este es n punto muy profundo y extenso, así que me tomará tiempo escribir todo.

Ella es mi sobrina, no sanguínea pero lo es, muchas veces no se porta muy bien, otras veces se porta bastante mal, no entraré en detalles pero no es simplemente caprichosa, las experiencias la llevaron a aprender ciertas cosas y a que se le dificultaran otras, a veces me recuerda un poco a mí, a esa edad donde los gritos y menospreciaciones dolían tanto que sólo te escondías, donde la rabia y el temor te llenaban, intentando ser fuerte porque no te quedaba de otra, viendo cómo el mundo era injusto y muchas veces te pasaba por alto, intentando demostrar que lo vales, que eres buena, que eres impresionante, queriendo ser parte de algo. A veces sólo recuerdo mi niñez y me digo "ojalá alguien "grande" hubiera hecho la diferencia, aunque fuese pequeña, aunque no fuese siempre".

Pero fuera de ese lado, corregir algunas cosas sin ser la madre, es difícil, explicarle algunos temas que su familia ya tiene definidos (no necesariamente que tengan una buena orientación o dirección) es complicado, y su comportamiento muchas veces me llena de irritación y frustración.

He ahí mi dilema, ¿acercarme o mantener la distancia? ¿corregir o no? ¿esforzarme o no?. Me cuesta formar lazos duraderos en general, me cuesta querer a alguien que muchas veces no logro tolerar, exceptuando a una sola persona.

Muchas veces sólo me alejo, me alejo, no quiero problemas, no quiero responsabilidades, no quiero ser parte porque eso implica deberes, responsabilidades, y otras veces sólo tomo la decisión... Decido hacer algo que me aburre pero que a ella le gusta, decido felicitarla incluso por cosas pequeñas (no sobrevalorarla, sino, decir algo como: "has mejorado mucho, se nota la práctica", "que bueno que te esfuerces, pero recuerda tener cuidado"), a veces decido dejar de lado minutos de descanso, de estudio, de lo que sea, sólo por pasar 5 minutos haciendo cosas que no me interesan pero, me alegra verla contenta, que sonría. Y cuando me dice directamente cuánto me aprecia, siento que no me merezco tantas palabras buenas porque muchas veces me irrita tanto que me encierro y la evito.

Trato de no apegarme por miedo a lo que será algún día, quizás sea una persona terrible, quizás sea muy buena, no lo sé, no sé si debo esforzarme, si mi esfuerzo servirá, no sé si debo ser tan partícipe en su vida. Me asusta, me asusta la responsabilidad que conlleva porque lo sé, sé lo que es aferrarse a alguien que luego ya no está, y yo ni siquiera estaré para siempre. Me preocupa cargarla, en el sentido, de que quizás cuando ya no esté se sienta mal.

Todos los días siento eso con mi hermano, que le hago falta, que no estoy ahí para él. Es difícil conversar, ya que apenas tenemos temas, es como el silencio incómodo. Pero sé que le hago falta.

La canción que cantó para mi cumpleaños, él la escribió.

No nos hemos visto en persona desde hace más de un año, pero él no se olvida de mí.

Aún así enojado me dijo que me odiaba, que ojalá me fuera y nunca volviera, odiaba que le hiciera estudiar o hacer ejercicio, lo recuerdo bien, pero nunca me resentí por eso, porque sé que no lo dijo en serio nunca.

Recuerdo las noches en que despertaba llorando y yo me despertaba, lo calmaba, lo abrazaba, le decía que no tuviera miedo. Él tenía pesadillas en las que me secuestraban o me pasaba algo malo, y yo le decía "pero era sólo una pesadilla, ¿ves?, yo estoy aquí y estoy bien". Recuerdo cuando me llevó su tiburón de peluche triste, y le dije que lo iba a coser, miraba tan preocupado su peluche, y lo abrazó con tanto cariño cuando ya estaba arreglado.

Me duele.

Me cuesta.

No soy la madre de ninguno de ellos, de una u otra forma me respondieron mal cuando los corregí alguna vez, y ambos me aprecian.

No puedo cambiarlos, no puedo educarlos, no puedo hacer lo que una madre haría, no tengo ese cargo ni ese derecho, no puedo incluso si quiero, incluso si lo hiciera bien, no puedo, y esa limitación me hace pensar que quizás no es suficiente mi impacto como para que valga la pena, y así paso de un extremo al otro por dentro, aunque ellos no lo sepan.

El día de mi cumpleaños hice una videollamada con mi familia, mi mamá contenía las lágrimas y disimulaba pero la conocía lo suficiente para darme cuenta, mi hermana ni siquiera se mostró pero se escuchaba alegre, y mi hermano no soltaba el teléfono, no quería terminar de despedirse de mí.

Me lo dije hace años y es verdad, tuve que elegir, entre quedarme allí con mi familia o venir aquí con mi novio.

Pero algo que es un hecho, es que muchas cosas que hice e intenté, pero no dieron frutos, no sirvieron de nada.

En mi casa me deprimía tanto, el efecto era tan terrible que a los pocos meses volvían mis alucinaciones, mis síntomas patológicos, sólo allí, y claro, ¿Cómo no estar así si cada pared, piso y sitio me recordaba malas cosas?

El pasillo donde el desgraciado de mi """padre""" me levantó del pelo hasta su maldita altura, yo era una niña, una niña pequeña joder, y me tiró al suelo como basura, recuerdo el dolor, el miedo y que no me paré de inmediato, ¿miedo? ¿impacto del piso?, ni idea pero no me levanté.

La pared donde ese desgraciado tiró una taza por los aires sólo porque mi madre tenía amigas.

El lugar donde mi madre me atacó, y cómo por la fuerza intentó echarme a la calle.

El lugar donde se había colgado mi abuela.

Donde vivía Alicia... Mi pequeña Alicia, te extraño tanto... No puedo evitar llorar al recordarte y culparme de no haberte dado lo mejor como merecías, hice todo lo que pude pero no fue suficiente...

La pieza que siempre apestaba a cerveza y a muerto.

El frío baño donde me refugiaba de ese horrible pequeño infierno en el que vivía.

La ventana por la que miraba intentando soñar algo que no fuera una desgracia.

El techo donde veía alucinaciones de niña.

La pared que veía cuando no podía dormir, donde me pegó acostada por no dormirme.

La pieza en la que me golpeó con el cinturón, lloré hasta que me dio fiebre.

¿Cómo puedo estar feliz y animada reviviendo todo eso y más?

Mi familia, aunque suene mal, pero no me motivan. Todos los días era difícil, era difícil decirle a mi madre que a las 13 tenía hambre y que como no quedaba de otra hasta el almuerzo comía comida para gato, que mi hermano batallaba para que pudiera estudiar un poco, pasaba horas intentando enseñarle cosas básicas e importantes, pero no le interesaba. Mi hermana también iba por ahí.

Tener que despertar a media noche para decirle a mi hermana que se duerma, tener que calmar las cosas cuando habían peleas, tener que corregir y estar a cada rato.

Aquella vez dejé mis apuntes en la mesa y todas las hojas se arruinaron, de verdad no era tan difícil, y sé que fue culpa de mi madre, aunque no creo que lo hiciera a propósito.

Todos tienen problemas, todos tienen traumas y dificultades, y tener que estar ahí, era difícil, realmente difícil intentar ayudar a todos.

Mi hermana no siempre se abría, siempre estuvo bajo mi sombra en la niñez, nos llevábamos muy mal, siempre se sintió inferior y eso lo noté. Aún así conversábamos a veces y trataba de ayudarla.

Mi madre también, ella tuvo una vida peor que la mía así que no me imagino qué tan arduo es, y sin duda demandaba mucha atención.

Hacía la tarea con mi hermana y ella a veces interrumpía queriendo atención y cariño, mi hermano igual, en general era una competencia por quién recibía más atención y aprecio.

Como estudiante de psicología y sobre todo como una persona que analiza y busca entender el comportamiento de las personas, conozco muchos de sus mecanismos de defensa, reconozco las posibles causas de sus comportamientos usuales u ocasionales. Sin embargo no sé si podría decir lo mismo ahora, ha pasado tiempo.

De haberme quedado allí, no sé si alguna vez hubiera mejorado mi salud física y mental, seguramente ahora estaría destrozada, detestando mi vida y sin siquiera querer levantarme de la cama. No es que sean malas personas, pero cargan con muchas cosas y tratar de hacer algo, es difícil.

Y claro, quizás ahí mi madre ofendida diría que nunca me lo pidieron, o triste pediría disculpas por ser un estorbo, mis hermanos seguramente sentirían culpa de ser un peso, de no ser mejores.

Tantas veces mi madre repitió que lo único de lo que no se arrepentía era de nosotros, y honestamente, nada habría hecho que yo hubiera querido nacer para tener esta vida, ha sido una suerte que esté donde estoy ahora en vez de tirada en la calle como una drogadicta prostituta, o como una mujer matada a golpes por su pareja, o como una asesina. Fue una suerte que yo no perdiera la cabeza, estuve tan cerca realmente de terminar loca, y lo sé, lo sé.

La gente dice que se da la oportunidad de que sean felices, que deben nacer porque al menos se les da la oportunidad de vivir. A mí me dieron la oportunidad de ser abusada, maltratada, odiada, humillada, me dieron la oportunidad de volverme loca, de dormir aterrorizada, de odiar al mundo, me dieron la bendita oportunidad de tener un sinnúmero de traumas por el resto de mi vida y a que jamás pueda sanar por completo, jamás seré una persona así, jamás podré librarme de todo esto. Me dieron la oportunidad de querer morir, de sufrir tanto como para que golpearme doliera menos que mi tristeza, y sin exagerar, maldita sea ¡¿A caso alguna de las personas que me juzgaron de exagerada lo entiende?!

Duele tanto que te arde el pecho, literalmente te arde, da puntadas, se ponen frías tus extremidades, tiemblas, botas espuma, vomitas, agonizas realmente físicamente por el dolor de emocional. Así de profundo y terrible era mi sufrimiento, no un simple llanto o berrinche, sufría tanto que enloquecía por el dolor, me desesperaba por el dolor que causaban mis emociones causadas a la vez por culpa de otros. Y sí, un dolor te hace olvidar otro dolor, tu cerebro se enfoca en sólo uno, la autolesión me hacía cansarme, calmarme, parar con todo eso por un rato. Eso era todo el tiempo...

Y hoy, miro las marcas y sé que no volveré a eso, que no seré débil, que lloraré toda la vida pero no caeré rendida otra vez, no me rendiré de nuevo con mi vida, y a la mierda toda la puta escoria que me haga recordar lo cruel y horrible que es la humanidad, porque yo con mi maldito puño les haré saber que a mí no me golpearán, con mi voz les haré saber que me importa un carajo su opinión de mí y que me defenderé, y con mis acciones demostraré que jamás seré una mierda como ellos, jamás, jamás me convertiré en eso sin importar qué.

Y vaya, que sí, así de pesado es pensar en mi familia. Y aún así a veces me culpo de haberme ido, porque pude ayudar, pero, ¿realmente podría?.

A veces se da esa dinámica en que una persona es el sostén familiar y que es cíclico, es decir, por mucho que yo escuchara, aconsejara, insistiera, seguirían siendo lo mismo, y de hecho podría haber sido que yo inconscientemente contribuyera a eso.

Irme fue necesario, necesito tener mi salud, progresar, sanar, ser feliz. El egoísmo no es siempre malo.

Y ahora estoy aquí, si bien el panorama no es tan terrible, e incluso en mi casa las cosas no están como hace tiempo, de todas formas ninguno de los dos sitios son realmente sanos, ni completamente buenos, hay tantos defectos, problemas, errores y dificultades que también me agoto, aunque un poco menos diría, ya que no me involucro con toda la familia, en general mantengo la distancia con las víboras, me mantengo en buenos términos con los que están a la cabeza, y sólo trato de ayudar a veces o contribuir de forma positiva con mis sobrinas.

Pero a veces, sólo quisiera ser feliz y estar tranquila, y dejar de intentar dar más de lo que quiero, intentar no hacerme cargo de todo.

Siempre fui así, y claro, en una casa caótica, cuidando a mi hermano desde bebé, intentando no perder la cabeza, intentando calmar las cosas cuando habían discusiones, intentando intervenir, pedir ayuda, joder. Tantas cosas y quería hacer todo porque quería creer que podía evitar que todo fuera un desastre.

Siempre trato de hacer todo yo porque quiero creer que puedo cambiar algo pero no, no puedo, y eso es lo que me cuesta entender, es lo que me hace recordar que no debo apegarme tanto ni tener tantas esperanzas en alguien, porque puedo exprimir cada gota de mi persona y al final la otra persona seguirá en lo mismo quizás.

Es feo...

Es feo estar así...

Me siento tan inútil, frustrada, me enojo conmigo, me enojo con el resto... ¿Por qué?

¿Por qué si intento ser mejor no cambia nada? ¿Por qué si dicen quererme no lo demuestran siempre sino sólo cuando están de buenas? ¿Por qué se contradicen? ¿Por qué no pueden tener iniciativa y tratar por su propia cuenta?

Lloré demasiado ya...

Estoy agotada con esto...

Llevo una hora escribiendo más o menos...

En fin...

Lo que ella escribió lo guardé como un recuerdo...

Todos los días estoy decidiendo, y no suele ser fácil porque sé que quizás mi aporte es poco o nulo a largo plazo incluso si me esfuerzo mucho.

No sé cómo tratar con mi familia a distancia, no hay un lazo así, no tengo un lazo real y genuino... Sólo con mi novio, él es la única excepción, no sabría decir por qué, pero bueno...

Puedo querer y estimar sin formar del todo un lazo, o romperlo con facilidad si veo que algo va mal (defectos, problemas, irritación, molestia, etc). Mi novio es la única persona con la que formé un lazo que no planeo para nada romper, incluso con problemas, con defectos, no tiro por la ventana todo para cuidarme a mi misma, no corro despavorida intentando protegerme.

Me fijaré en Habitica y trataré de relajarme antes de dormir, tan sólo... Quisiera que todo fuera bien...

Que algún día todas estas personas aprendan, sanen, se desarrollen y sean felices...

Saber que sirvió de algo mi esfuerzo... No por reconocimiento sino, saber que de verdad lo valió, ver que esa persona es mucho mejor y alegrarme de que finalmente pude ayudar en algo.

Lo sé, soy muy sensible y debido a mi vida suelo estar muy a la defensiva, es decir, trato de protegerme de todo, de todos, trato de no sufrir porque soy frágil. Es difícil, pero quizás algún día lea esto y con una sonrisa sepa que ya no estoy así, que lo superé, que me superé, que pude llegar a un mejor punto de mi vida.

Incluso si hubiera personas que leyeran en español, menudo texto tan largo terminé escribiendo.

1 minuto

Cada minuto es una decisión, una elección, un sentimiento, una meta, un deseo, un sueño, una acción y sobre todo, una lucha.

Written by Miya-Miya

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Comments
JustMegawatt
Posted On May 20, 2021

"1 minuto

Cada minuto es una decisión, una elección, un sentimiento, una meta, un deseo, un sueño, una acción y sobre todo, una lucha."

Eso es cierto. Eres bien.

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